jueves, 31 de mayo de 2007
Lúpin y el inicio de una vocación
Hoy quiero remarcar algunos casos particulares de niños, que vieron marcada su profesión por las publicaciones de la Lúpin.......... y llegaron lejos con el tiempo.
En este caso, vale la pena hacer referencia al caso conocido por muchos, los 4 (si, 4!!!!, no sólo Caldeiro) científicos y astronautas argentinos trabajando en la NASA, que vieron su vocación principalmente en las historias relatadas por Resorte y El Profe.
Así también, es de destacar el caso del Capitán Gustavo Brea, piloto de pruebas de helicópteros y fundador del Club “Alas Rotativas”, quien vió, también gracias a la Revista Lúpin, su vocación en el vuelo.
Pero, el caso más llamativo y menos conocido es el del músico Pipo Cipolati, quien, indirectamente, pudo tener su primera guitarra gracias a la Revista, transcribo abajo sus dichos:
“Comencé con la música a los 13 o 14 años. En la revista Lupin salió como armar una guitarra eléctrica. Y era una mierda, había que serruchar una madera y otras cosas más y nunca iba a funcionar eso, mi viejo me vio armando y me dijo "deja que te compro una". Primero una criolla barata y después una eléctrica barata marca "Fracti", que era como yo decía una "Stratocaca" porque era como Stratocaster pero hueca. Yo la pinté de negro y con eso empecé a sacar las primeras canciones”
Como ex lector de la Lúpin, todos los días me siento orgulloso por el aporte en sus años de existencia, marcándoles el camino a quienes hoy soy grandes profesionales.
También como ex lector y fanático de la revista, quiero pedir disculpas a la sociedad y a la música argentina, por la participación involuntaria de la revista en la vocación de Pipo.
P.D.: Please, si conocen más casos, coméntenlos!!! Hasta la próxima entrada!!
sábado, 19 de mayo de 2007
Los primeros combates aéreos
Comencé a conocer sobre los aparatos, los combates y los Ases por “los relatos del abuelo de Lúpin” en la revista, en donde Guerrero narraba excelentes historias con buenas representaciones gráficas.

Es así como con el tiempo comencé a hacerme aficionado al tema, empezando a dibujar los aviones del combate, en base a los planitos de maquetas que la revista entregaba número a número. Luego, ya más grande, pude construir en balsa algunos de estos aviones.
Quiero en esta entrada rememorar parte de esa maravillosa época de la aviación, que más allá del estúpido e inentendible fenómeno de la guerra, dejó grandes anécdotas.
Los países intervinientes en el conflicto bélico comenzaron a ver en el aeroplano una oportunidad/medio para superar al enemigo, desarrollándose así a lo largo del conflicto considerables avances en la industria aeronáutica, la cual había dado sus primeros pasos exitosos con los “más pesados que el aire” tan sólo unos pocos años atrás, en 1903, con el primer éxito de los hermanos Wright.
Así, el aeroplano comenzó a usarse en la guerra para espionaje, para luego incorporarlo como medio de ataque, arrojando desde éste piedras y todo tipo de objetos contundentes, para finalmente incorporarle armas (ametralladoras y bombas).

Pintura representando uno de los enfrentamientos
Los combates se desarrollaban a distancias mínimas entre oponentes, pudiendo estos casi mirarse a los ojos; con códigos de respeto y caballerosidad aceptados por todos, como el de dejar escapar a víctimas malheridas o no atacar a aquellos aviones no dispuestos a presentar combate, cualquiera sea la razón.
Quizás una de las razones por las cuales el tema no es del interés de la mayoría, se debe al paso del tiempo, que deja en el olvido cientos de anécdotas de la contienda; la falta de documentos fílmicos y fotográficos de calidad también ha tenido mucho que ver.
Muchos son los datos sorprendentes en el tema:
El promedio de vida de un piloto era de 3 meses, la cantidad de modelos (marcas) diseñados en el conflicto superaban la centena. La cantidad de aparatos construidos... miles.
No puedo no referirme al tema sin nombrar al mayor As de la época, Manfred Von Richthofen, piloto alemán que derribó a 80 aeroplanos enemigos.
Si bien perdió la vida en combate, a los 25 años de edad el “Baron Rojo” (es con “b” larga ya que hace referencia al título nobiliario) fue un ícono entre los alemanes, y un hombre respetado y admirado por sus rivales. Téngase en cuenta que la mayoría de las peleas en el aire eran uno contra uno, por lo cual, uno de los dos luchadores podía ser abatido, allí se ve el mérito del Baron Rojo, quien antes de perder la vida, abatió a 80. Se batía caballerosamente en el aire, dejando escapar a víctimas malheridas. Se dice que él y sus compañeros (llamados "el circo volante", en base a sus arriesgadas y ágiles maniobras en el aire) de escuadrilla llevaban coronas de flores que arrojaban sobre los aparatos abatidos, en señal de respeto.
El "circo volante" antes de partir a una misión
El piloto alemán Mueller antes de partir a una misión. Estas fotos tienen un considerable valor histórico
Manfred subiendo a su avión. Muchos pilotos evitaban ser fotografiados antes de cada misión por supersticiones. El talento de Von Richthofen le permitía mofarse de eso.
martes, 1 de mayo de 2007
EL AVIÓN DE LÚPIN (bajo construcción)
Si bien no soy un dotado en la materia, me las rebusco, teniendo en cuenta que recién comienzo en este hermoso hobby, construyendo aviones con motor a goma, a escala de la 1º guerra, que en futuras entradas voy a publicar.
En la actualidad, estoy construyendo un modelo muy humilde, que no es más ni menos que la réplica del biplano de Lúpin, publicados sus planos en el número 305, del 25º aniversario de la revista.
Como dato anecdótico, puedo contarles que la máquina que volaba este intrépido personaje era un biplano británico SE5a de la primera guerra, con sutiles modificaciones a gusto del dibujante Guerrero, quien era un fanático de estos aparatos.
Lo maravilloso de este plano es que puede ser ampliado para construir a otras escalas (R/C u- control), acá les mando unas humildes fotitos de la evolución en su construcción, esperando poder terminarlo rápido, y que quede lindo para poder publicar el modelo terminado.
Primeros pasos: comencé la construcción con el timón


Cambiando de tema, estoy preparando una entrada relacionada al último número de la revista, el 499, intentando repasar un poco la historia y los logros de la “lupín” en los 41 años de vida.
Sé que todos los blogs de los ex lectores dedicados a la revista la vamos a mantener en vida con su recuerdo, (Dicho sea de paso, me encontré en la web con un blog anterior al mío, que se refiere muy bien a la revista........... parece que yo me copié de él.... casi coincidimos en la descripción de Saltapones y hasta el diseño del contador de visitas a la página es el mismo........... juro que no es copia!) pronto voy a publicar en este sitio una lista con los blogs dedicados a la Lúpin.
Sin más, un abrazo para todos.